Introducción a la Prevención para familias y menores




Tras haber realizado la búsqueda de información y contenidos sobre los riesgos de Internet para los menores así como de las recomendaciones para su prevención e intervención, me dirijo a continuación a explicar las bases en las que creo deberíamos basarnos para prevenir que estos riesgos sigan convirtiéndose en graves consecuencias.

Lo primero es que los adultos y adultas debemos ser conscientes de la importancia de la educación en las nuevas tecnologías, la respuesta que la psicóloga especialista en Psicología Jurídica, Cristina Issasi  da a una de las preguntas de David Cortejoso es ideal para explicar esto:

“La cuestión más importante es la educación: si desde una edad muy temprana  les educamos en la cultura de la privacidad, en el buen uso de las Nuevas Tecnologías, les acompañamos, les explicamos y advertimos de los riesgos,  les enseñamos a protegerse, no necesitaremos espiarles. Esto es básico, ningún padre deja salir sólo a su hijo de 10 años a la calle sin saber a dónde va o con quién… lo mismo debe ocurrir en el mundo on line, tenemos que saber dónde, con quién y qué hacen nuestros hijos y eso sólo se consigue implicándose y acompañándoles desde que comienzan a utilizar las Nuevas Tecnologías.”
Partiendo de esta necesidad de que hay que educar en el uso adecuado de las nuevas tecnologías, procedo a explicar los puntos en los que tendría que basarse la intervención en este tema.

Como psicopedagoga puede que el día de mañana yo misma me vea en la situación de hacer un programa de prevención/intervención a llevar a cabo en un centro de Primaria o Secundaria, como se puede encontrar cualquier persona que lea este blog. Un programa que en ese caso, tendría que incluir a las familias en su realización, pues el buen uso de Internet y de las nuevas tecnologías no se llevará a cabo porque los y las menores tengan conocimiento de los riesgos, sino que han de desarrollar una actitud adecuada delante de estas tecnologías, y eso  conlleva un nivel de interiorización que difícilmente el alumnado podrá adquirir con solo un programa de prevención/intervención. No podemos olvidar que las actitudes conllevan un componente emocional que no es fácil de conseguir, de ahí el “hasta que no se da el trompazo por sí mismo no aprende”, porque llegar a entender hasta el punto de crear una emoción delante de un fenómeno no es fácil, y menos cuando la emoción ha de dar como resultado una conducta de precaución en unas edades en las que habitualmente, se tiene una consciencia del riesgo menor.
La familia por tanto ha de estar implicada en toda acción educativa que tenga relación con las nuevas tecnologías, tenemos que tener presente también que muchos niños y niñas imitan lo que hacen sus familiares y adultos de referencia por lo que estos han de dar un buen ejemplo. A lo que he de añadir que, si desde el centro educativo se tiene un cuidado y se dan unas orientaciones al respecto pero desde casa, nadie controla lo que el o la menor hace, se dan mensajes contrarios con la propia conducta y/o se tiene una situación complicada que hace vulnerable al o a la menor, el programa no podrá tener éxito.
Por ello, mi principal recomendación no es la realización de un programa de prevención en los centros, sino un trabajo de concienciación de las familias para que eduquen a sus hijos e hijas en el uso de las nuevos medios de comunicación, que al fin y al cabo es lo que son las nuevas tecnologías de la información.
Para que se lleve a cabo esa adecuada educación, las familias necesitan orientaciones, y eso es lo que yo daré en la siguiente entrada. Así como haré un resumen de los temas sobre los que se habría de informar a los y las menores, que son los que ya he explicado anteriormente en este blog, y en los que se basaría un programa de prevención/intervención si se realizase con menores.

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